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9. El Corazón PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Card. Fco. Xavier Nguyen Van Thuan   
Viernes 17 de Septiembre de 2010 09:30

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El Señor quiere tu corazón completo. No lo aceptará compartido.

QUE TU CORAZÓN NO ENVEJEZCA.

176. Si has ofrecido tu corazón al Señor, no busques el de otro para remplazarlo. El Señor no se quedará contento con este “transplante de corazón”.

177. La vejez de los santos se acompaña con el rejuvenecimiento de su corazón.

178. No permitas que los años que pasan se lleven tu corazón con ellos. Ama cada día con un amor más intenso, más nuevo y más puro. Ama con el amor mismo que el Señor derramará en tu corazón.

179. ¿Por qué dudas? Rompe tus cadenas, aún las de oro. Entonces podrás avanzar. Al final del camino permanece el Señor: te espera.

180. ¿Cuántas veces has repetido: “¡Si desde el principio me hubiera decidido de una vez por todas!”. Que jamás puedas volver a decir este lamento.

181. Sientes la debilidad de tu corazón. Los santos también tienen este sentimiento. Por eso se han hecho santos... con la gracia de Dios y su voluntad.

182. ¡Ofreces al Señor un corazón lleno de toda clase de desperdicios y quieres que lo acepte y lo conserve!

183. ¿Cómo podrás tú cambiar un corazón sucio por el sagrado Corazón del Señor?

184. Tu dices: “La amistad es la que me sostiene”. Si no avanzas, ella podría, por el contrario, ser la carga que te aplaste.

185. Vendiste tu corazón a quien o quiso comprar y ya estás hastiado; ahora quisieras ofrecerlo al Señor; ¿lo crees tan tonto como para aceptar ese mercado?

186. El Señor quiere tu corazón completo. No lo aceptará compartido.

187. Si renuncias a todo, obtendrás todo y habrás salvado todo. Cristo dijo: “Cuando yo sea levantado sobre la Cruz, atraeré todo hacia mí” (Jn 12.32).

188. No pienses que renunciando a todo, tu corazón se extinguirá, hundiéndose en la soledad y sn poder gustar ni conquistar a nadie. Sacarás provecho de la luz y del ardor del Corazón sagrado de Jesús. Fíjate en el atractivo de los santos.

189. Los santos han renunciado a todo, pero por donde quiera que van atraen multitudes... el Cura de Ars, el Padre Pío.

190. ¡No quieres someterte a la voluntad de Dios, pero te resignas, a ser esclavo, cuando obedeces los caprichos de este o’ de aquel!

191. ¿Hay que escoger entre el corazón y el deber? Escoge el deber y realízalo con todo el corazón.

192. ¿Has puesto tu sentimiento al servicio del apostolado? ¡Buen pretexto! Examínate: ya no te queda ahora ni un gramo de celo apostólico. ¡Ya no hay sentimiento!

193. Los afectos frívolos o absorbentes son otras tantas cadenas que te impiden levantar el vuelo.

194. No cuenta la multitud de tus ocupaciones, sino el grado de amor que las anima y las sublima.