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18. La Pureza PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Card. Fco. Xavier Nguyen Van Thuan   
Viernes 17 de Septiembre de 2010 09:12

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Sin pureza no hay garantía para el apostolado. “Donde está tu tesoro, está tu corazón”

REVÍSTETE LA TÚNICA DE LA PUREZA,

LA CORAZA DE LA ORACIÓN Y DEL SACRIFICIO.

425. “Bienaventurados los limpios porque ellos verán a Dios”. Este llamado a la pureza no se dirige sólo a los religiosos, sino también a los laicos en la medida que les toca. La práctica de la castidad no es obligatoria, pero es necesaria para los que quieren ser libres.

426. Hay ángeles de pureza que son demonios de envidia. Pobres de quienes tienen que habérselas con ellos.

427. El Señor sólo concede la pureza a los humildes. Pide cada día un corazón simple y sincero y con toda franqueza reconoce tu debilidad.

428. Un día u otro el orgulloso sucumbirá, porque sólo se apoya en sus propias fuerzas y no en las de Dios.

429. La prensa lucha, con gran cantidad de artículos, por la defensa de los derechos del hombre y de los pueblos. Pero al mismo tiempo todos los medios de comunicación del mundo consideran al hombre como un animal, apelan a su bestialidad y atiborran su espíritu de un alimento que rechazarían los animales. ¿Dónde están, pues, los militantes, dónde las asociaciones para la defensa de los derechos del hombre? Lamentablemente ellos son los que han hecho inversiones en este tipo de publicaciones, son ellos sus lectores asiduos.

430. Quizá puedas expulsar demonios, puedas huir del mundo, pero tu cuerpo te seguirá hasta la muerte.

431. La pureza necesita sacrificios. La blancura de los lirios, el perfume del melocotonero, el encanto del cerezo provienen de sus raíces profundas que están en la tierra, de su resistencia a los vientos y a la lluvia, de las manos del jardinero que los poda.

432. Sin caridad no tiene sentido la castidad. ¿Por qué quieres guardarte puro? ¿Por egoísmo, porque no soportas a nadie, porque eres incapaz de amar? ¿O porque quieres consagrar tu corazón al único amor de Dios y de tu prójimo? Sólo este último motivo es aceptable.

433. Muchos fieles ordinarios son ejemplos de castidad en medio del mundo. Tú, que eres consagrado al Señor, déjate llenar de admiración y asombro, y trata de rebasarlos.

434. Muchos jóvenes, cuando oyen hablar de castidad, ríen de buena gana, se burlan con sarcasmo y la consideran como una virtud mítica de los tiempos prehistóricos. Sin embargo, cuando les toca casarse eligen una compañera pura, experimentan celos por ella y llegan aún hasta el suicidio cuando ella los engaña.

435. He encontrado muchas personas que viven su castidad con gozo. Están en todos los ambientes, viven en diferentes países, pero todos tienen el mismo secreto: una vida de oración.

436. Algunos religiosos recurren a muchos argumentos para justificar su salida (de la vida consagrada). Pero la mayor parte de ellos han sido obligados a hacerlo porque, cuando comenzaron a dejarse atar por los lazos de la afectividad, habían abandonado la oración desde hacía mucho tiempo.

437. Magdalena tomó conciencia y se hizo santa. ¿Cuándo te decidirás a hacer como ella?

438. No digas: “El agua no puede apagar el fuego”. Di, más bien, que no tienes suficiente agua para apagar el fuego.

439. El enemigo está ya infiltrado en tu propia carne. Los periódicos, las películas, los falsos amigos son sus armas cada vez más modernas. Si tú no modernizas tu defensa con las armas de la oración, de los sacramentos y del sacrificio... si no redoblas la vigilancia, si no eliminas todos los brotes de rebelión interior, si sigues conversando con tu enemigo, si abandonas a tus más fieles aliados, es decir, los santos y los amigos verdaderos, no tardarás en sucumbir bajo los golpes de un violento ataque.

440. El uso inmoderado de la bebida y de la comida abre las puertas al apetito desordenado.

441. Ningún médico puede curar a un enfermo que no quiere reconocerse enfermo, no se deja auscultar y rehúsa tomar los medicamentos prescritos.

442. Sin pureza no hay garantía para el apostolado. “Donde está tu tesoro, está tu corazón”.

443. No digas: “Los amo porque me aman”. Tú debes amarte en primer lugar. “Qué se te va a dar a cambio de tu alma”.

444. Así como no hay tregua posible en el combate a la enfermedad, tampoco se hace armisticio con el deseo carnal. Es una cuestión de vida o muerte.

445. Tu corazón no se de piedra. Precisamente por eso es precioso, porque es de carne y sabe amar. Toma la cruz con las dos manos y con valor arráigala en tu amor.

446. Aunque te diviertan, los cuentos ‘colorados’ tienen siempre efectos nocivos. La experiencia nos enseña que hacemos lo que estamos habituados a decir. Es una ley psicológica.

447. No aceptes el diálogo con el demonio del apetito desordenado. Es mejor huir. No se acerca uno a una bomba atómica en explosión.

448. Los santos eran tan débiles como tú. Algunos eran aún más débiles. Por eso, sin duda, su mérito ha sido más grande y han llegado a ser santos. Son diferentes de ti en un solo punto: su determinación.

449. “La carne es débil”. Y así permanece, aunque la recubras.

450. Tu cuerpo es precioso:

Ha sido rescatado por la sangre de Cristo.

Es templo de Ja Trinidad.

Está destinado a vivir eternamente.

No lo malbarates.

451. La publicidad del demonio de la avidez es muy seductora. Los alegatos de los abogados del deseo carnal son muy elocuentes. No los escuches. Sabe sólo que después de un instante de placer, sólo tendrás disgusto, pesar y soledad. ¿Quieres cambiar tu paraíso por un infierno?

452. El demonio de la impureza no teme más que al ayuno y a la oración. ¿Los practicas?

453. Ay de ti si no aceptas los consejos de los otros; ¡te atreves a darte a ti mismo un certificado de buena conducta!

454. No desprecies a tus hermanos que caen. Si has permanecido en pie hasta hoy es por la gracia de Dios. Pon atención: tu caída puede ser más grave que la suya.

455. ¡Vigila! Si no guardas tus sentidos, tú mismo abres al enemigo las puertas de la ciudad. David venció a Goliat, el gigante, pero no pudo resistir la seducción de una mirada.

456. Cada vez que te levantes reármate y comprométete resueltamente en el combate. El demonio de la sensualidad tiene un servicio de propaganda muy bien organizado.

457. Quien pierde una batalla no ha perdido la guerra y Dios hace que todo, incluido el pecado, concurra para el bien.

458. No quiero saber nada ni recordar nada del pasado de mis hermanos. Tengo interés por su presente para que podamos amarnos y ayudarnos. Me apego a su futuro para que podamos contar unos con otros y animarnos mutuamente.

459. Mientras más casta sea tu vida, más firme será tu voluntad, porque se forjará a lo largo de numerosos y valientes combates.

460. Cuando veo a Jesús perdonar y levantar al pecador, mi confianza es total: “El que no tenga pecado tire la primera piedra a esta mujer adúltera... Tampoco yo te condeno... Vete y no peques más”. “Magdalena, porque has amado mucho se te perdona mucho”.

461. El mundo no puede comprender el sentido de la castidad. Algunos la tienen por tontería. Otros ven en ella necedad. Otros piensan que es un desperdicio. A los ojos de Dios es una obra maravillosa. Sólo Dios puede realizarla. Sólo El es su explicación.