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15. La Eucaristía PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Card. Fco. Xavier Nguyen Van Thuan   
Viernes 17 de Septiembre de 2010 09:17

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 Como la gota de agua se mezcla con el vino, así tu vida se confundirá con la de Cristo.

HARÍA FALTA UNA ETERNIDAD PARA PREPARARSE A ELLA; HARÍA FALTA LA ETERNIDAD PARA AGRADECERLA.

343. La Eucaristía nos hace cristianos, y los cristianos hacen la Eucaristía. La Eucaristía constituye la Iglesia, y la Iglesia celebra la Eucaristía.

344. Los de afuera se asombran: “El sacerdote hace cada día la misma cosa: ¿qué empuja a los cristianos a venir sin cesar a la iglesia a participar en la misa?” Este comentario no es totalmente falso. En todas partes, sea quien sea el que la celebra, la misa continúa el sacrificio del Calvario. Sin embargo, la fuerza misteriosa que atrae a los fieles no es el sacerdote, sino Jesús que ofrece el sacrificio.

345. Algunos esperan sentir fervor para ir a participar en la misa. Piensan que así mostrarán su sinceridad para con el Señor. Se equivocan. La misa no es un asunto de gusto o de placer.

346. Si tienes conciencia del valor de la Eucaristía, vendrás a participar en ella a pesar de tu alejamiento y de tus dificultades; mientras más grande es tu sacrificio, más demuestras tu amor.

347. ¿Se han visto personas que vienen a misa y se empobrecen más que otros por el tiempo que pierden?

348. Las disposiciones de quienes participan en la Eucaristía pueden ser diferentes. Piensa en las diversas categorías de personas que estaban al pie de la Cruz.

349. Quisieras saber quién es más agradable al Señor. “Ven a la Eucaristía”. No hay oraciones, asambleas o ceremonias que puedan igualar la oración y el sacrificio de Cristo en la Cruz.

350. El santo prolonga la Eucaristía a lo largo de la jornada.

351. Puedes conversar durante horas., tener un vaso todo el tiempo que quieras, jugar a las cartas toda la noche sin cansarte... ¿Por qué, entonces, tienes tanta prisa cuando vienes a misa?

352. “El más hermoso de los sagrarios, la custodia más resplandeciente, la lámpara más luminosa, e! templo más majestuoso, es el sacerdote. Poned un sacerdote tibio en una basílica, nadie tendrá ganas de encontrarlo. Poned un sacerdote santo en una capilla aislada y todos tratarán de verlo”. (P. Chevrier)

353. Una familia santa es una familia apasionada por la Eucaristía.

354. “Sería necesaria una eternidad para prepararse a celebrarla, y será necesaria la eternidad para dar gracias, porque es el Santo Sacrificio” (Santo Cura de Ars).

355. El sacerdote celebra con Jesús, se ofrece con Él. Él también se hace comida de todos y en todo momento. Se da todo entero.

356. Toda la existencia de Cristo está dirigida al Calvario. Que tu vida esté totalmente dirigida a la Eucaristía.

357. Cada vez que ofreces el Santo Sacrificio, extiendes los brazos para ser crucificado con el Señor, bebes con El Cáliz de la amargura. Alrededor del altar no hay lugar para los espectadores.

358. Amo la expresión tan simple de la lengua vietnamita: Lam Le (hacer la misa). Todos unidos en Cristo, “hacemos la misa”, sin interrumpirla jamás.

359. ¿Quieres dar gloria a Dios? Participa en la Eucaristía

¿Quieres darle gracias? Participa en la Eucaristía

¿Quieres orar a el? Participa en la Eucaristía

¿Quieres amarlo? Participa en la Eucaristía

¿Quieres salvar la humanidad? Participa en la Eucaristía

Así hizo Jesús. Participa en la Eucaristía

360. La lámpara no alumbra sin aceite, el automóvil no marcha sin gasolina. Sin la Eucaristía no llegarás a la santidad. “El que no come mi carne y no bebe mi sangre no tendrá vida eterna” Un 6,53)

361. El sol que es luz difunde esa luz. El Santo Sacrificio que es vida es también fuente espiritual, fuente de concordia entre las naciones: “Mi carne es para la vida del mundo”.

362. La Eucaristía nos une profundamente al Cuerpo Místico. Ofrecer el Santo Sacrificio, participar en la Eucaristía sin amor, es una contradicción monstruosa.

363. Te puede faltar todo y puedes haber perdido todo. Si te queda el Cuerpo de Cristo, tú posees todo, posees al Señor del cielo y de la tierra.

364. En la soledad de los desiertos, en la obscuridad de las prisiones, vuélvete hacia todos los altares del mundo en los que Cristo se ofrece en sacrificio: ofrécete a ti mismo en sacrificio y comulga en el pensamiento. Tu corazón rebosará de valor y de consuelo.

365. Poder ofrecer el Santo Sacrificio, poder comulgar, este es un punto inagotable de meditación. ¿Cómo puedes quejarte de tu tibieza?

366. ¿Cómo podrán nuestros ‘católicos de domingo’ tener fuerza para transformar el mundo materialista de hoy? Vivir la Eucaristía es el secreto para dar el Señor al mundo, para llevar el mundo hacia el Señor.

367. Sobre la Cruz realizó el Señor una revolución. Tu ‘obra revolucionaria’ debe alimentarse en la mesa eucarística. Esta será la continuación de la de Cristo y hará surgir una “humanidad nueva”.

368. Como la gota de agua se mezcla con el vino, así tu vida se confundirá con la de Cristo.

369. Toda tu vida debe ser el anuncio de la muerte y la resurrección de Cristo.

370. Jesús es la cabeza y se ofrece en sacrificio con todo su Cuerpo Místico que es la Iglesia: “Con tu servidor el Papa..., con nuestro obispo... “. Sin esta comunión, la celebración de la Eucaristía ya no tiene sentido, es un hecho “contra la naturaleza”.

371. La misa te hace vivir con la Iglesia; ella te da su visión. Con la Iglesia escuchas las palabras del Salvador, las de los profetas y de los apóstoles. Estás en comunión con el Papa, los obispos, la jerarquía, el clero, los religiosos, con todo el pueblo de Dios, con los santos y las almas de los difuntos reunidos en torno a la Virgen María. Todos unidos por el Señor Jesús, hacemos subir al Dios Trino e! canto de alabanza y de gloria y esperarnos el día en que Cristo volverá con gloria. ¿Puedes imaginar otra felicidad fuera de ésta?

372. ¡Que nuestra vida sea una misa! Para nuestra conversión tenemos el “Yo confieso”, para nuestra oración, el “Padre nuestro”, para expresar nuestra alegría el “Gloria” y el “Aleluya”. Y así no cesaremos “de ofrecer al Señor... “ de “orar juntos... “, de “creer en un solo Dios”. de estar “unidos en el Espíritu Santo... “, “en comunión con la Iglesia de Dios, extendida por toda la tierra... “

373. Para creer elige la Eucaristía como alimento. Ella contiene el misterio de la fe y te da la fuerza para creer.

374. La formación especial que se da al seminarista está destinada a hacerlo crecer hasta que llegue a ser como el grano de trigo dorado que va a ser triturado en el molino y del cual cada una de sus partes será consagrada para ser transformada en el cuerpo del Señor. El será el alimento del pueblo de Dios.

375. Todos los días son fiesta solemne, todos los días son de misa cantada. Que tu misa sea cada día más solemne, más fervorosa... hasta la última misa.

376. Cada vez que distribuyes el cuerpo de Cristo a los fieles, piensa en que les compartes también tu vida entera, tu tiempo, tus fuerzas, tus posibilidades y tus bienes. Tú compartes tu carne y tu sangre con la carne y la sangre de Cristo, dadas en alimento para la multitud y para cada hombre sin distinción.

377. Ofrece cada día tu persona con Cristo Jesús. En cada instante debes estar listo tú también para entregarte por tus hermanos, a derramar tu sangre por el rescate de la multitud.

378. Cuando lees o escuchas cada día las palabras de la consagración, estableces de nuevo entre ti y Cristo la alianza nueva y eterna, por la sangre de Cristo mezclada con la tuya.

379. La Eucaristía revela a nuestros espíritus el misterio del reino que vendrá, y al mismo tiempo introduce al pueblo de Dios en el seno de este misterio. En nuestra época la fe tiene que apoyarse en este misterio. No podrá subsistir en un cristiano que vive fuera de la Eucaristía.

380. Una sola aspiración para toda tu vida: la Eucaristía. Ella se convertirá en el centro de atracción de todos tus pensamientos y de todos tus actos y también los guiará. Así deseaba Cristo celebrar la Pascua.

381. Blanco, dorado, verde, rojo, morado, negro... Los colores cambian pero la misa es la misma. Vivirás muchos acontecimientos, pasarás por el gozo, la esperanza, la persecución, el duelo. Pero en todas partes y siempre tú te ofrecerás “por El, con El y en El”.

382. En tiempo ordinario, revestido de tu sotana, apareces como el ángel de la caridad”, la figura misma de la presencia de Dios.

Pero cuando en la calle ya no eres más que un vulgar transeúnte como los otros, sin hábito o insignia que te haga notar, te preguntas: “soy todavía un predicador del Evangelio, un testigo de Dios?”. ¡No temas! Cualquiera que sea tu vestimenta o tu camuflaje serás reconocido como discípulo de Cristo por el amor que das a tus hermanos.

Al contrario, si tú no los amas auténticamente, si tus intenciones son turbias, en vano te pondrás sayales uno sobre otro y te maquillarás cuanto quieras, pero sólo lograrás despertar suspicacias.

383. El Señor declaró: “Donde dos o tres de vosotros estén reunidos en mi nombre ahí estaré yo en medio de ellos”. “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos”. “Haced esto en memoria mía”. Tienes que guardarte de dos extremismos: el temor de que Dios no tenga casa donde alojarse y el rechazar toda construcción nueva de iglesias. Alégrate: el Señor no reclama para sí ninguna condición material de privilegio, sólo el cerebro de los hombres es obtuso.

384. Cuando ya no se te respete como clérigo o religioso, cuando por tu vocación de consagrado al Señor tu vida se haga más difícil y más desprotegida, te regocijarás: jamás habrás sentido, como en ese momento, la grandeza y la belleza de tu vocación, jamás habrá resplandecido tanto en ti la imagen del Señor.

Ten confianza, porque crucificado con Cristo, elevarás todo contigo.

385. No creas que tu vida de consagrado carezca de sentido si ya no vives en comunidad o ya no puedes entregarte a obras caritativas o educativas. ¿Qué hacía Jesucristo sobre la cruz? ¿Qué hace en el sagrario? ¿No tendrán sentido la presencia, la oración, el sacrificio? Así es como Cristo llegó a ser el redentor de los hombres.

386. Si para trasmitir a Cristo al mundo no puedes servirte de los medios que existen: la prensa, la radio, la televisión, los auditorios, las tribunas, las iglesias espaciosas, no te quejes.

Si el Señor te retira todos estos medios, persuádete de que ninguno de ellos te es necesario. ¡Donde quiera que estés puedes hacer presente a Dios, como la Virgen María!

387. La Iglesia recomienda celebrar la ceremonia de la profesión, religiosa durante la misa para que tengas conciencia de consagrar tu vida en unión con el sacrificio de Cristo sobre el altar. En cada misa, renueva con toda el alma tu compromiso religioso, como “alianza nueva y eterna”.

388. Pueden derruirse todas las iglesias del mundo. Donde sobreviva un sacerdote se celebrará la misa y el Cuerpo de Cristo estará presente. También se puede exterminar a todos los sacerdotes. “Donde dos o tres estén reunidos en nombre del Señor, el Señor estará presente”.