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14. El Apostolado PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Card. Fco. Xavier Nguyen Van Thuan   
Viernes 17 de Septiembre de 2010 09:19

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 “Apóstol por el sacrificio y el silencio” como el grano enterrado que muere en la tierra para dar nacimiento a miles de granos que nutren a los hombres.

EL APÓSTOL ES EL QUE NOS MUESTRA LA VIDA DE JESÚS.

291. Ser apóstol es ‘hacer como los apóstoles’. Ponte a meditar los Hechos de los Apóstoles. Si no, no serás un apóstol eficaz.

292. Los primeros cristianos tenían un lenguaje con imágenes para decir: ‘El apóstol lleva a Cristo en su corazón, en su rostro, en sus manos, en su espíritu y sobre sus espaldas’. En resumen, está totalmente impregnado de Cristo y lo da a los demás.

293. El apostolado consiste en santificar el ambiente por el ambiente. El trabajador es el apóstol de los trabajadores; el estudiante, apóstol de la escuela; el militar apóstol del ejército.

294. “El que persevere hasta el fin se salvará” (Mt 10,22). El infierno se alegra más por la caída de un apóstol que por la de una multitud. Oren y sosténgase unos a otros.

295. Las actividades caritativas no son necesariamente apostolado. Lo son si se realizan como una misión que el Señor nos asigna.

296. Para los tiempos nuevos y las necesidades nuevas, son necesarios nuevos métodos. “Yo estaré con vosotros, cada día, hasta el fin de los tiempos” (Mt 28,20). El Señor concederá a su Iglesia un nuevo Pentecostés.

297. Llega hasta el fondo de ti mismo, pero aprende a compartir la tarea con todos. Colabora con los que valoras en nada. No acapares la ‘gerencia’ de todo, como si el cielo y la tierra comenzaran contigo.

298. Con frecuencia lo que se ha querido hacer sin poder llevarlo a término ha sido mucho más meritorio y agradable a Dios que el éxito que se hubiera esperado.

299. Que la dificultad no te desanime. Pregúntate: ¿Es mi obra o la del Señor? ¿Su acción o la mía?

300. Antes de quejarte de tal o cual persona hazte esta pregunta:

¿Tiene todavía sabor la sal que hay en mí? ¿Todavía alumbra la lámpara de mi corazón?

301. Debes escoger a tus colaboradores; pero evita las críticas, la falta de confianza y los menosprecios. Los apóstoles elegidos por Jesús para edificar la Iglesia no carecían de defectos.

302. La expansión del “yo” es sinónimo de fracaso para el apostolado. En cambio su desaparición lo hará más eficaz.

303. Está siempre listo para sacrificar las comodidades que creas incompatibles con la vida de un auténtico apóstol. No te crees necesidades inútiles.

304. No seas hombre de muchas palabras y poca acción.

No prolongues tus actividades recortando tu oración.

No recibas sin restricción ni des con mezquindad.

No practiques la tolerancia contigo mismo y la severidad con los demás.

305. Pasarás la antorcha apostólica a otras generaciones de apóstoles para que el mundo pase de las tinieblas a la luz. Sé apóstol para otros apóstoles.

306. Nadie puede monopolizar la ‘gerencia’ de la obra de Dios. Los apóstoles se habían quejado ante Jesús: “Hay personas que no son de los nuestros y echan demonios en tu nombre”. El les respondió: “El que no está contra mí, está conmigo”.

307. Algunos apóstoles no entran en tus cuadros: esto te extraña y te contraría. La unidad se realiza en la diversidad. San Pablo decía:

“Poco importa quién enseñe, con tal que se anuncie a Cristo”.

308. Los santos no se parecen entre sí. En el cielo no hay una estrella idéntica a otra. Sin embargo coinciden en un punto: todos reviven, a su tiempo, la vida de Cristo.

309. Es de mucha importancia para el apostolado reclutar y formar militantes entregados y bien probados. Un dirigente ilustre afirmó: “Dadme trescientos militantes y tendré el poder hasta mi muerte”. Para subsistir hasta el fin de los tiempos Cristo eligió sólo doce apóstoles.

310. No necesitas un puesto oficial para ser apóstol. No te preocupes de la situación que tienes ni de la de otros. ¿Trabajas por e! Señor, o para alcanzar un puesto? “En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, eso pertenece a mi Padre concederlo”.

311. Hoy este puesto, mañana tal otro... El apóstol nunca tiene la impresión de venir a menos. Sólo obedece a un llamado: “No he venido a ser servido sino a servir” (Mt 20,28). Uno se santifica en cualquier parte.

312. Has perdido tu puesto. No estás en el lugar que mereces. ¡Estás triste! ¿Vas a hacer cuenta de pérdidas y ganancias como un comerciante?

313. Cuando se asume una responsabilidad apostólica debe aceptarse ser martirizado por todos, en todo lugar y de todas formas... y esto en amor y tenacidad, como Pedro y Juan: “Ellos marcharon de la presencia del Sanedrín contentos por haber sido considerados dignos de sufrir ultrajes por el Nombre” (Hch 5,41)

314. El enemigo más peligroso para el trabajo apostólico está en el interior: es Judas que traicionó a Cristo.

315. Es verdad, tu adversario más temible no te ataca por detrás; está en tu interior, cuando te transformas en agente doble, que trabaja para Dios y para el diablo.

316. Quien está animado por un espíritu apostólico respeta a sus superiores, aún cuando estos retracten sus propias órdenes. Con ellos y ante los demás es siempre correcto. 1a desobediencia y la bribonada son imperdonables.

317. Tu arrogancia hará que todos huyan. Nadie te creerá capaz de sustituir al Espíritu Santo.

318. En vano te esfuerzas agitándote en todos sentidos, si no tienes caridad, te agitas por nada. Te pareces a aquel que había colgado lámparas multicolores por todas partes, en un pueblo que no tenía electricidad. Cuando llegó la noche la población descubrió la superchería. Tu lámpara sólo sirve de adorno, no alumbra.

319. Estás ofendido, arrestado, expulsado de un pueblo a otro: es signo de que el Señor te ama y que te ha elegido para hacerte un verdadero apóstol: “El siervo no es más que su señor. Como me han tratado, también os tratarán a vosotros. Gozáos y estad alegres... Si fuerais del mundo, el mundo no os odiaría”

320. El apostolado está destinado a conducir a los hombres a la Iglesia y no a hacer una iglesia particular bajo la dirección de un grupo o de una congregación. Esto no es aún un cisma, pero es ya una división en la Iglesia.

321. “Apóstol por el sufrimiento”. Sin discurso, sin actividad, sólo por la ofrenda silenciosa que salva las almas. Mientras el Señor agonizaba, su madre, al pie de la cruz, sufría la misma agonía en su corazón.

322. “Apóstol por el sacrificio y el silencio” como el grano enterrado que muere en la tierra para dar nacimiento a miles de granos que nutren a los hombres.

“Apóstol por el testimonio”. Las declaraciones solas, sea cual fuere su elocuencia, rara vez llevan a la convicción. Las pruebas materiales son más convincentes: una foto, unas palabras grabadas son, con frecuencia, muy impresionantes. ¡Pero nada iguala la fuerza persuasiva de la vida de un hombre de carne y hueso, cuando la refuerza toda su actividad, cuando la acompaña el testimonio de grupos enteros de hombres y familias que viven juntos un mismo ideal!

323. “Apóstol por los contactos humanos”. “No estaba ardiendo nuestro corazón cuando nos hablaba por el camino?”. ¿No crees que cada uno de tus encuentros debería ser un medio de apostolado?

324. “Apóstol por el pensamiento”: cuando sostienes a un amigo que se tambalea, cuando le abres nuevas perspectivas haciéndole descubrir su vocación y sus dones, cuando introduces la esperanza en una vida quebrantada. Si te imitaran muchos, los periódicos tendrían menos suicidios que narrar.

325. “Apóstol por la convivialidad”. La comida es para nosotros una actividad banal. Pero no lo fue para el Señor cuando comió en casa de Magdalena, Simón o Zaqueo: “Hoy ha entrado la salvación a esta casa...

326. ¿No crees que la correspondencia puede ser también un apostolado? Desde su prisión Pablo, desprovisto de todo medio de comunicación, escribía a una comunidad cristiana. Luego ésta copiaba su carta y la mandaba a otra comunidad. Así Pablo fortalecía y desarrollaba la fe de la Iglesia primitiva. Pon todo tu amor en un sobre; no te queda más que sellarlo y enviarlo.

327. Las mujeres son apóstoles de primer orden: María y Salomé que siguieron al Señor y las numerosas mujeres-apóstoles que menciona San Pablo: “Saludad a Trifene y a Trifosa que se han entregado al Señor” (Rm 16,12).

328. Siempre los niños se han mostrado apóstoles llenos de va[or:

Tarcisio condujo hacia Dios a muchos hombres. Retén esta palabra de Cristo: “No despreciéis a los niños”.

329. La Iglesia no ha atendido a las militantes feministas de hoy para dar a las mujeres su lugar en la Iglesia. Los apóstoles pusieron en ellas su confianza; ¿Por qué hoy tendríamos que volver atrás? San Pablo escribió: “Les recomiendo a Febe, diaconisa de la Iglesia de Cencreas, acogedla en el Señor... Porque ella ha protegido a muchas personas, incluso a mí sismo”. (Rm 16,1-2)

330. ¡Se trate de ti o de otro, no dudes! Un pescador como Pedro, un recaudador de impuestos como Mateo llegaron a ser apóstoles:

“Seguidme; yo os haré pescadores de hombres”. Es Dios quien nos hace pescadores de hombres...

331. Que tu corazón sea bastante grande para abrazar en su totalidad el proyecto de evangelización de la Iglesia y para latir a su ritmo.

332. Anteriormente se arriesgaba la vida para llegar a tierras ricas en oro y en especias. Hoy las naciones se matan entre sí para llegar a los yacimientos de petróleo, de hierro, de cobre, de fosfato, de uranio. ¿Pero quién desea ir al país donde sólo se encuentran almas?

333. Si dices que todo miembro del pueblo de Dios goza de una gracia especial del Espíritu Santo, algunos te dirán que te burlas de ellos. Si añades que es sacerdote, profeta y rey ¡habrá otros que te tacharán de protestante!. ¿Cuántos laicos tienen conciencia de ser llamados por Dios? ¿Cuántos saben que el Señor tiene necesidad de ellos? ¿Quién experimenta el orgullo y el agradecimiento por ser hijo de Dios por el bautismo, militante y testigo por la confirmación?

334. Estamos en la época del laicado. Mientras no se hayan movilizado todos los recursos del pueblo de Dios, consciente y activo, nuestra sociedad no será impregnada de todos los elementos del Evangelio.

335. El secreto de la obra apostólica, en nuestra época es el apostolado de los laicos.

336. No hay sacerdotes que no hayan salido del Seminario. Tampoco hay apóstoles laicos que no hayan salido de las sesiones de formación. Convéncete.

337. Si en cada parroquia pudieras formar sólo cinco militantes auténticos, estarían a disposición de tus sucesores y serían para ellos unos colaboradores a toda prueba por treinta o cuarenta años.

En el Reino de Dios hay numerosos recursos que no conocemos y no explotamos.

338. No seas un maníaco de las multitudes. No busques el gran número. Pon más bien tu confianza en los cuadros directivos; las multitudes son desordenadas y versátiles. Basta un cuadro ejecutivo para sacudir y poner en marcha toda una multitud. Los cuadros son el alma y el cerebro de las masas. Forman su osamenta.

339. Estudia con cuidado el espíritu de los institutos seculares. Son una solución nueva para una época nueva y una gracia otorgada especialmente a nuestro tiempo. Los institutos seculares harán progresar a numerosos laicos en la vida espiritual. Los Papas descubrieron este signo de los tiempos decenas de años antes que nosotros.

340. “En medio del mundo, sin ser del mundo, pero viviendo para él y actuando con los medios que le son propios”: este es el apóstol de los tiempos modernos.

341. Como miembros del Cuerpo Místico somos a la vez el cerebro que piensa, los ojos que observan las realidades del mundo, los oídos que escuchan sus quejas y sus necesidades, las espaldas que las cargan, la mano que salva, el pie que pisa el suelo en dirección a los que sufren, el corazón atormentado por el amor y la boca que pronuncia las palabras de consuelo. Es el apóstol que hace presente a la Iglesia hoy en medio del mundo.

342. No se nota la humilde presencia del apóstol y su acción silenciosa. Pero cuando está ausente, el mundo humano parece vacío y sin vida. ¿Quién se preocupa de la sal del mar, de la luz del sol, del aire que se respira? Y sin embargo, sin ellos, el mundo perecería inmediatamente. ¿Quién pone atención al movimiento del globo terrestre? Pero si se detuviera un instante, se acabaría la existencia humana.