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13. La Fe PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Card. Fco. Xavier Nguyen Van Thuan   
Viernes 17 de Septiembre de 2010 09:23

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Para orientarte en el camino de la esperanza, en los momentos de obscuridad y de pruebas, tendrás necesidad de una brújula, la que te entregó la Iglesia el día de tu bautismo: la fe.

ILUMINA EL MUNDO.

271. Para orientarte en el camino de la esperanza, en los momentos de obscuridad y de pruebas, tendrás necesidad de una brújula, la que te entregó la Iglesia el día de tu bautismo: la fe.

272. Responde a las promesas que quieren seducirte y a las amenazas que te aterrorizan: “Soy hijo de la Iglesia. La fe guía mi camino. Soy de la raza de los santos”.

273. Mantente firme en la fe y distingue sin equívocos el camino de la esperanza destinada a tu alma de apóstol, del camino del mundo que te llevará a la muerte.

274. Muchos afirman: “Yo tengo fe, todavía tengo fe” sin duda la de su boleta de bautismo, pero ciertamente no la de su vida. Son pocos los que viven la fe.

275. Considera tus actividades y observa tus reacciones: sabrás pronto si tu fe es viva o simplemente formal.

276. Las condiciones planteadas por el Señor son increíblemente simples: “ ¡Si tuvieras fe como un grano de mostaza, moverías montañas!” ¿Por qué esto? Porque no seremos nosotros los que actuaremos, sino el Señor mismo.

277. No crees en un Dios lejano y abstracto. Tu fe es la de Pedro: “Tú eres el hijo de Dios vivo” (Mt 16,16), la de Juan: “Dios es amor” (1 Jn 4,8)

278. Que tu fe sea sólida como la roca y podrás realizar todo, porque en cada ocasión el Señor realizará un milagro. El Señor te preguntará: “Crees en mí?” y añadirá: “Tu fe te ha salvado” (Lc 7,50).

279. Si los apóstoles confesaron con modestia la debilidad de su fe, fue para fortalecer la nuestra.

280. No te satisfagas con una fe teórica y formal. Vive la fe con sinceridad, ardor y fidelidad.

281. ¿Qué puede entusiasmarte más que saber que estás en el interior de la Iglesia? Las angustias del espíritu se apaciguan y el corazón desborda de esperanza.

282. Ora con la sinceridad de los apóstoles: “Señor aumenta en nosotros la fe” (Lc 1 7,5).

283. La fe es aceptación del Señor sin condición, la decisión de vivir y morir con El.

284. El Señor es todopoderoso y eterno. Si crees en Él harás las maravillas que El mismo hizo. ¡Harás obras aún más grandiosas! El lo ha prometido.

285. No pongas cara de creerte fuera de peligro. Acuérdate de Eleazar: “A nuestra edad es indigno fingir; de otro modo muchos jóvenes creerían que Eleazar ha adoptado a sus noventa años el estilo de vida de los paganos. Mi simulación, que me daría unos pocos años más, los descarriaría y yo atraería mancha y deshonor sobre mi vejez”.

286. Nadie puede forzarte a renegar de Dios. Pero, ¡podrán obligarte a tomar el camino del Señor en sentido contrario..., y esto para ‘guardar la fe’! ¡Qué absurdo! Tu fe morirá, si tienes miedo a la muerte y al sufrimiento.

287. Para vivir tu fe en la vida diaria necesitarás un valor como el que necesitaron los mártires para conservarla.

288. Para el cristiano creer es ante todo aceptar la salvación y el perdón junto con el amor infinito. Dios no exige tu amor. En realidad, El es Aquél a quien debes dejar que te ame sin límites.

289. Si para el cristiano el Señor es ‘el Altísimo’ no es porque se trate del todopoderoso, sino porque él es “todo-amor”. Su trascendencia está formada por su amor absoluto.

290. La redención de la humanidad no es una ‘organización’, sino el misterio de Cristo muerto y resucitado.