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| Mistica y oración según el Catecismo de la Iglesia Católica |
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| Escrito por psicologiaymistica.wordpress.com |
| Lunes 02 de Noviembre de 2009 09:59 |
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La mística se entiende como una experiencia de contacto, interacción o comunicación directos con una realidad superior, Dios. Podría decirse, por tanto, que es una “experiencia de lo divino”, que a su vez configura una “parte de la teología que trata de la vida espiritual y contemplativa y del conocimiento y dirección de los espíritus”, como contempla el Diccionario de la Real Academia Española. En el cristianismo, la experiencia mística está intrínsecamente aunada con la meditación y la contemplación, formas de oraciones que pueden verse en el siguiente punto.La oración es el acto de la persona que expresa de forma mental y corporal la inquietud de su interior, que para el cristiano es respuesta a Dios según la determinación del corazón[1]. Para los padres espirituales del judeocristianismo, la oración es recordar a Dios haciendo despertar la “memoria del corazón[2]”. La Iglesia entiende que es una necesidad “asociar los sentidos a la oración interior” ya que “responde a una exigencia de nuestra naturaleza humana. Somos cuerpo y espíritu, y experimentamos la necesidad de traducir exteriormente nuestros sentimientos[3].” La tradición cristiana ha conservado tres expresiones de la vida de oración: la oración vocal, la meditación y la contemplación. La oración vocalLa oración vocal consiste en repetir con los labios o con la mente, oraciones ya formuladas y escritas, o expresarse a través del verbo en una actitud orante. La oración vocal es la oración por excelencia de la mayoría, por ser característica exterior y por ser tan humana. La oración se hace interior en la medida en que se toma conciencia de Aquél “a quien hablamos[4].” La oración vocal es también un paso donde apoyarse para después poder pasar a otra forma de oración Así, se va convirtiendo en una primera forma de oración contemplativa.La meditaciónLa meditación es, sobre todo, una búsqueda. El espíritu trata de comprender el por qué y el cómo de su existencia. Habitualmente, se hace con la ayuda de un libro. La meditación hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción y el deseo. Aunque el creyente debe ir hacia la unión con la realidad divina[5]. “Meditar lo que se lee conduce a apropiárselo confrontándolo consigo mismo. Aquí, se abre otro libro: el de la vida. Se pasa de los pensamientos a la realidad. Según sean la humildad y la fe, se descubren los movimientos que agitan el corazón y se les puede discernir[6].”La contemplaciónEste es el punto donde culminan todos las formas de orar de las comentadas con anterioridad. Es el momento en que se interrumpe la lectura y se deja la reflexión sobre un acontecimiento o una idea para dar paso al encuentro íntimo con la realidad divina. Después de recorrer un camino, se experimenta la comunión con esta realidad divina de una forma silenciosa y definida siempre y por todas las confesiones como encuentro de amor. Para la Iglesia, “la oración contemplativa es la expresión sencilla del misterio de la oración” y “un silencioso amor[7]”.[1] Catecismo de la Iglesia católica: art. 2699. Nueva edición conforme al texto latino oficial de 1997. Asociación de Editores del Catecismo. Bilbao (España). [2] Catecismo de la Iglesia católica: art. 2697. Nueva edición conforme al texto latino oficial de 1997. Asociación de Editores del Catecismo. Bilbao (España). [3] Catecismo de la Iglesia católica: art. 2702. Nueva edición conforme al texto latino oficial de 1997. Asociación de Editores del Catecismo. Bilbao (España). [4] SANTA TERESA DE JESÚS: Camino de perfección: 26. Biblioteca Mística Carmelita, volumen 3. Burgos (España). [5] Catecismo de la Iglesia católica: art. 2708. Nueva edición conforme al texto latino oficial de 1997. Asociación de Editores del Catecismo. Bilbao (España). [6] Catecismo de la Iglesia católica: art. 2706. Nueva edición conforme al texto latino oficial de 1997. Asociación de Editores del Catecismo. Bilbao (España). [7] Catecismo de la Iglesia católica: art. 2724. Nueva edición conforme al texto latino oficial de 1997. Asociación de Editores del Catecismo. Bilbao (España). Fuente: http://psicologiaymistica.wordpress.com/2009/06/06/misticayoracion/ |
| Última actualización el Lunes 02 de Noviembre de 2009 15:44 |






La mística se entiende como una experiencia de contacto, interacción o comunicación directos con una realidad superior, Dios. Podría decirse, por tanto, que es una “experiencia de lo divino”, que a su vez configura una “parte de la teología que trata de la vida espiritual y contemplativa y del conocimiento y dirección de los espíritus”, como contempla el Diccionario de la Real Academia Española. En el cristianismo, la experiencia mística está intrínsecamente aunada con la meditación y la contemplación, formas de oraciones que pueden verse en el siguiente punto.