Fiat

Búsqueda

Ediciones Anteriores

Banner
Banner
Fiat Mater Unitatis

 

 

Un sitio de:





Autocontrolarse, autodominarse, serenarse PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Administrator   
Lunes 09 de Agosto de 2004 05:48

AddThis Social Bookmark Button

Admiramos a quien en lugar de dejarse arrastrar por las pasiones, las dominan; pero hay que desprenderse a sí mismo del apego al egoísmo o amor desordenado de sí, origen de todos los egoísmos.
“Modérate”, le decimos al airado, incluso al apasionado. “Todo con moderación”, se recomienda por miedo a cualquier clase de exaltación. “Reprime tu impulso, echa el freno”. Así las cosas, ¿es la moderación la virtud del cerrojazo, la “tranquilidad de espíritu”, la ausencia de ambiciones, la inmovilidad que sigue a la falta de impulso vital? No, nada de eso, sino la ordenación del propio yo para energetizar el cosmos.

Para ello hay que trabajar mucho: la persona templada ha sabido dosificar su vida habiendo realizado todos los valores, lo cual implica equilibrio, don de la oportunidad, evitación del exceso, sentido exquisito de la medida, sensibilidad abierta, etc.

Mientras, cuando el día se nuble y ruja el trueno, consérvate sereno, pues nadie puede permanecer sereno ante la ansiedad de sus propios pensamientos.

Como primer paso, mantén una apariencia tranquila ante estímulos que provocan ira y agresividad. Si puedes, cuando estés enojado toma una hoja y escribe lo que sientes; al enfrentar de este modo el problema ganas en objetividad y pierdes en acaloramiento. Domina tu lenguaje, eso te ayudará a frenar tu agresividad. Trata de mantener la cabeza fría, respira profunda y lentamente; si gritas te involucrarás en más problemas; además perderás ante los demás la poca o mucha razón que pudiera asistirte. Verbaliza las razones de tu enojo sin ofender. Si todavía te sientes muy enfadado, o si la otra persona lo está, no discutas; hazlo cuando ambos se hayan tranquilizado. Mientras, canaliza tu emoción en alguna actividad que te permita liberar la energía contenida, extrae dulzura de lo amargo.

Bibliografía

Carlos Díaz, “Diez virtudes para vivir con humanidad”, Colección Sinergia, p. 95